Es la pregunta que más se repite en cualquier conversación entre funcionarios que están valorando pedir plaza fuera de España: si presento la solicitud ahora, ¿cuándo podría estar haciendo las maletas? La respuesta suele ser un encogimiento de hombros y un "depende"porque hasta ahora nadie había puesto números concretos encima de la mesa. Nosotros sí lo hemos hecho.
Hemos revisado nuestra propia base de datos, construida a partir de todas las convocatorias analizadas en el blog, y hemos cruzado la fecha de publicación de cada convocatoria con la fecha de su resolución. El resultado son 1039 resoluciones con ambas fechas disponibles, suficientes para sacar conclusiones sólidas sobre algo que hasta ahora era puro boca a boca.
El dato global: 139 días de mediana sobre 1039 resoluciones
La cifra central de todo el análisis es esta: sobre 1039 resoluciones del BOE con fecha de convocatoria y fecha de resolución, la mediana es de 139 días. La media, por si sirve de referencia, es prácticamente idéntica: 138 días. Que ambas cifras coincidan tanto es una buena señal, indica que no hay un puñado de casos extremos deformando el resultado hacia arriba o hacia abajo.
Aun así, en este tipo de análisis preferimos quedarnos con la mediana como cifra de referencia. La razón es sencilla: entre las 1039 resoluciones hay procesos que se cerraron en apenas un par de días y otros que se alargaron más de trescientos. La mediana no se deja arrastrar por esos extremos, muestra el valor que queda justo en el centro cuando ordenas todos los casos de menor a mayor tiempo. Es, en la práctica, el número que más se parece a lo que le va a pasar a la mayoría de personas que soliciten una plaza.
Traducido a la vida real: si presentas tu solicitud hoy, lo razonable es pensar en algo más de cuatro meses y medio hasta que la plaza quede resuelta. No es un plazo corto, y conviene tenerlo en cuenta antes de hacer planes que dependan de una fecha concreta.
Por puesto: el Vicecanciller se resuelve antes, el Jefe de Negociado tarda más
El dato global es útil como orientación, pero esconde diferencias notables según el puesto que se solicite. Estos son los números desglosados:
- Vicecanciller: 32 resoluciones, mediana de 108 días, media de 118, con un rango que va de 14 a 264 días.
- Canciller: 398 resoluciones (el grupo más numeroso, con diferencia), mediana de 126 días, media de 127, rango de 2 a 333 días.
- Secretario/a: 245 resoluciones, mediana de 139 días, media de 141, rango de 2 a 311 días.
- Operador/a de comunicaciones: 109 resoluciones, mediana de 146 días, media de 145, rango de 2 a 224 días.
- Jefe/a de visados: 224 resoluciones, mediana de 165 días, media de 151, rango de 2 a 342 días.
- Jefe/a de negociado: 28 resoluciones, mediana de 168 días, media de 166, rango de 60 a 289 días.
Lo primero que llama la atención es la distancia entre los extremos: un Vicecanciller tarda de mediana 108 días en ver resuelta su plaza, mientras que un Jefe de Negociado necesita 168 días, y un Jefe de Visados 165. Es decir, hay puestos que tardan de media dos meses más que otros en resolverse.
Qué puede explicar estas diferencias entre puestos
Los datos no nos dicen directamente por qué ocurre esto, pero sí apuntan a varios factores razonables que suelen influir en procesos de este tipo:
- Volumen de solicitudes. Un puesto de Canciller, al ser el más habitual en el servicio exterior (398 resoluciones frente a las 28 de Jefe de Negociado), puede tener procedimientos más rodados y comisiones de valoración con más práctica acumulada.
- Complejidad del baremo. Puestos como Jefe de Visados o Jefe de Negociado pueden implicar méritos más específicos que requieran una revisión más detallada por parte de la comisión correspondiente.
- Número de vacantes por convocatoria. Cuando una misma convocatoria incluye varias plazas del mismo puesto en distintos destinos, la resolución conjunta puede necesitar más tiempo de coordinación que cuando se trata de una sola vacante.
Ninguno de estos tres factores está cuantificado en nuestros datos de forma aislada, así que los presentamos como explicaciones plausibles, no como causas demostradas. Lo que sí es un hecho comprobado es la diferencia de tiempos entre puestos, y esa diferencia merece tenerse en cuenta al planificar.
La evolución año a año: de más de 150 días a los 25 de 2024
Si el desglose por puesto ya deja ver variación, el desglose por año de resolución es todavía más llamativo:
- 2018: 37 resoluciones, mediana de 135 días, media de 148.
- 2019: 126 resoluciones, mediana de 122 días, media de 126.
- 2020: 113 resoluciones, mediana de 156 días, media de 139.
- 2021: 137 resoluciones, mediana de 155 días, media de 176.
- 2022: 148 resoluciones, mediana de 179 días, media de 165.
- 2023: 129 resoluciones, mediana de 166 días, media de 148.
- 2024: 109 resoluciones, mediana de 25 días, media de 68.
- 2025: 131 resoluciones, mediana de 111 días, media de 121.
- 2026: 109 resoluciones, mediana de 139 días, media de 145.
Entre 2018 y 2023 la tendencia general se mueve en una banda de 122 a 179 días de mediana, con 2022 como el año más lento de toda la serie. Y entonces llega 2024, con una mediana de apenas 25 días, muy por debajo de cualquier otro año del histórico.
No sabemos con certeza qué provocó esa caída tan brusca en 2024, y preferimos decirlo con claridad antes que inventar una explicación que no está respaldada por los datos. Puede deberse a cambios internos en la gestión de las convocatorias, a que ese año se resolvieran procesos que llevaban tiempo pendientes, o a otras causas administrativas que no podemos confirmar con la información disponible. Lo relevante es que en 2025 los plazos volvieron a subir hasta una mediana de 111 días, y en 2026 se sitúan en 139, muy cerca de la mediana global de toda la serie. Todo apunta a que 2024 fue una excepción puntual, no el inicio de una nueva normalidad.
Una advertencia importante sobre cómo se han calculado estos datos
Antes de sacar conclusiones definitivas, hay algo que conviene dejar muy claro: este análisis solo incluye plazas que llegaron a resolverse y cuya resolución se publicó en el BOE. Las convocatorias que siguen abiertas en el momento de escribir este artículo, o cuyos procesos se han alargado más allá de lo habitual, simplemente no entran en el cálculo porque todavía no tienen fecha de resolución.
Esto significa que los tiempos reales de espera podrían ser, en algunos casos, más largos de lo que reflejan estas medianas, ya que los procesos más lentos y aún sin resolver quedan fuera de la muestra por definición. Es una limitación metodológica inevitable en cualquier análisis basado en datos cerrados, y preferimos explicarla con honestidad antes que presentar estas cifras como si fueran una garantía absoluta.
Qué significa esto para quien está a punto de presentar una solicitud
Con todos estos matices, ¿cómo se traduce esto en una planificación razonable? Algunas ideas prácticas:
- Toma la mediana global de 139 días como punto de partida si no sabes todavía qué puesto vas a solicitar.
- Si ya sabes qué puesto te interesa, ajusta esa cifra con el dato específico: 108 días para Vicecanciller, 126 para Canciller, 139 para Secretario, 146 para Operador de comunicaciones, 165 para Jefe de Visados o 168 para Jefe de Negociado.
- Ten en cuenta el año en curso como referencia de contexto, aunque sin dar por hecho que se va a repetir un año atípico como 2024.
- Añade un margen de seguridad antes de comprometerte con fechas de mudanza, cambios de colegio para los hijos o rescisión de contratos de alquiler en España.
Estos plazos no sustituyen a la información oficial de cada convocatoria, pero sí ayudan a poner expectativas realistas antes de dar el paso. Si además quieres hacerte una idea de qué destinos suelen salir convocados y con qué frecuencia, puedes explorar los destinos disponibles antes de decidir a qué convocatoria presentarte.
Cómo combinar estos plazos con el resto de información antes de solicitar
El tiempo de resolución es solo una pieza del puzle. Antes de presentar una solicitud conviene revisar también el destino concreto, el grupo al que perteneces, las condiciones del puesto y, por supuesto, el texto completo de la convocatoria publicada en el BOE. Ninguno de estos factores por separado te da la imagen completa, pero juntos sí permiten tomar una decisión con criterio.
Combinar el tiempo medio de resolución de tu puesto con el resto de variables de la convocatoria es la forma más razonable de anticipar cuándo podría llegar el cambio, en lugar de calcularlo a ojo o basándote en la experiencia de un compañero que pidió un puesto distinto en un año distinto.
Para cerrar
Los datos dejan una idea clara: la espera entre convocatoria y resolución existe, es medible, y varía según el puesto y el año, pero también tiene un patrón razonablemente estable si dejas fuera la anomalía de 2024. Conocer estos plazos no acelera ningún trámite, pero sí evita sorpresas y ayuda a planificar con más cabeza.
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